El valor de marca tiene hoy más peso que nunca

brand equity

Las marcas generan deseo o contextos para la construcción de nuevas necesidades. Las preguntas que cada marca se hace: ¿cómo nos ven los demás? ¿qué pensarán de nosotros? con qué nos relacionarán? Cada día las marcas lo tienen más difícil para conectar con el público. El superavit de información al que estamos sometidos es un bloqueo pasivo que desvía el 90% de los inputs enviados. Tanto las marcas personales como empresariales necesitan de una definida estrategia de comunicación que contemplen una adaptación de su imagen y mensajes, de acuerdo al continente digital y mobile. Sólo aquellas marcas que apuesten por unun diseño especial y un contenido de calidad y creativo conseguirán aflorar experiencias en sus consumidores. Como decía un buen amigo, “el cliente no es aquel que viene a mi negocio, si no aquel que viene una vez y vuelve otra y otra”.

El brand equity o valor de marca es la capacidad que tiene la marca para incrementar las ventas gracias a la notoriedad. Hoy en día, la marca en sí genera más valor que muchos productos o servicios de la compañía. Por ello, hay que cuidar con cariño la repercusión/notoriedad que pueda tener la marca fuera de nuestro entorno.  La marca es ahora un valor en alza para cualquier compañía.

Las marcas deben personalizar sus productos acercándose cada vez más al consumidor final, haciéndoles partícipes de la marca y preocupándose de sus gustos e intereses periódicamente. Como marca hay que buscar cuál es nuestro “valor añadido“, es decir, qué aportamos que los demás no lo están haciendo, o no lo saben promocionar. Y, por otro lado, hay que saber cuál es nuestra diferenciación, aquello que nos caracteriza y destaca por encima del resto de empresas de nuestro sector. Y, por cierto, a estas alturas ya deberíais saber cuál es el significado de vuestra marca.

Aquellas marcas que cuiden especialmente los detalles, que piensen en el día a día de su comunidad, que escuchen y respondan las preocupaciones de su público se verán beneficiadas a corto y largo plazo. Como marca deberás preocuparte dentro de esa estrategia de definir cuál es tu identidad y, a partir de aquí, analizar cuáles son tus mensajes e imagen. Además, deberás estudiar muy bien en qué canales de comunicación querás tener presencia, y cómo trabajarás dichos canales.

Piensa que no tienes que estar en todos los saraos, igual estando en dos o tres ya es suficiente para tu marca. Busca un slogan o lema que se identifique con tu marca, que impacte y enganche nada más verlo. Este deberá ser breve, claro y directo, sin tapujos y sin adornos. Analiza tu competencia y cómo están trabajando ellos la comunicación y cuáles están siendo sus estrategias de marketing. Una de las preguntas que está muy bien tener en cuenta a la hora de elaborar una comparativa con tu competencia es qué estoy dando yo que no dan los demás, y viceversa.

Por cierto, para los que no os hayáis enterado, cuando creéis vuestra marca id a muerte con ella, y usarla en todos los canales y medios posibles. Además, pensad que también tendréis algunas submarcas que iréis creando con el paso de tiempo y que estarán dentro del paraguas de vuestra marca principal. Asimismo, durante la creación de vuestra estrategia iréis definiendo vuestras keywords o conceptos clave, que al final acabarán siendo otros indicadores de vuestra marca.

Del mismo modo, habrá que extraer cuáles son los temas principales de la estrategia de contenidos, aquellos que nos interese destacar y vincular a nuestra marca. A todo esto, siempre hay que tener presente los insights de una marca: el precio, el producto, la calidad, el diseño, la performance, el packaging, entre otros.

No te canses en esta carrera de largo recorrido. Primero comienza a dar a conocer tu marca cuando hayas trabajado todo lo anterior, después elabora de manera metódica tu contenido e imagen para conseguir posicionar tu marca. Y, cuando empieces a atraer público hacia tu marca, cuídalo y hazle vivir experiencias memorables, de valor, consistentes y que perduren en el tiempo. Aquí comienza la tercera fase de todas las marcas y la más difícil para muchas, la fidelización. Los clientes que más hay que cuidar no son aquellos que son potenciales clientes, si no aquellos que ya están en tu local. De esta forma, conseguirás que tus clientes forjen una buena o mala reputación de tu marca. Al final, de ellos dependerán que tu marca funcione o caduque y se olvide.

Y pregúntate a ti y a los fans de tu marca, la percepción que tienen de tu marca.

– Qué grado de simpatía genera tu marca?

– Qué grado de empatía…?

– Qué grado de transparencia…?

– Qué grado de calidad…?

– Qué grado de cercanía…?

– Qué grado de confianza / credibilidad…?

– Qué grado de solidaridad…?

No conseguirás fidelizar tu marca con el público, si no trabajas bien estos grados. Aquí comienzas a forjar tu valor de marca.

 

 

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